Las «roast potatoes» son la joya del asado inglés del domingo: patatas crujientes y vidriadas por fuera y tiernas como la mantequilla por dentro. El secreto está en cocerlas antes y en agitarlas con fuerza.
1. Pela 1 kg de patatas y córtalas en trozos grandes e iguales.
2. Cuécelas en agua con sal 8–10 minutos: solo debe ablandarse el exterior.
3. Escúrrelas y agítalas con fuerza en la olla tapada: el exterior de la patata se rompe y queda «esponjoso», y por eso se vuelve tan crujiente.
4. Calienta 80 g de grasa de oca en una bandeja en el horno a 220 °C.
5. Pasa las patatas por la grasa caliente y añade las 2 ramitas de romero y los 4 dientes de ajo con piel.
6. Ásalas 45–50 minutos, dándoles la vuelta cada 20 minutos. Espolvorea 2 cucharaditas de sal y una pizca de pimienta y sírvelas enseguida.
Consejo: No te saltes el paso de agitarlas: las patatas de superficie lisa nunca quedan realmente crujientes.
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