Es un gran clásico de la cocina inglesa, con el que incluso el pan de ayer se convierte en un postre magnífico.
1. Unta las rebanadas de pan con mantequilla y córtalas por la mitad en diagonal.
2. Coloca las rebanadas en capas en una fuente para horno, repartiendo las pasas entre ellas.
3. Bate los huevos con el azúcar hasta que blanqueen.
4. Añade la leche y la nata, aromatízalo con la canela y mézclalo hasta que quede liso.
5. Vierte la mezcla de leche sobre el pan y déjalo reposar 20 minutos, para que el pan absorba bien el líquido.
6. Mételo en el horno precalentado a 170 °C y hornéalo 35–40 minutos, hasta que la superficie esté dorada y el interior siga cremoso.
Consejo: Queda mejor con pan algo seco, del día anterior: es el que realmente absorbe la crema.
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