El cobbler es un clásico estadounidense: una cama de fruta tierna y burbujeante, con una masa tipo galleta horneada a trozos por encima; está mejor caliente.
La fruta
1. Pela los melocotones, quítales el hueso y córtalos en gajos finos.
2. En un bol, mézclalos con la mitad del azúcar y la canela, extiéndelos en una fuente resistente al calor y déjalos reposar unos minutos, para que suelten su jugo.
La masa de encima
3. En otro bol, mezcla la harina de trigo con la levadura química y el resto del azúcar.
4. Echa la mantequilla fría en daditos y trabájala con las yemas de los dedos hasta obtener una textura de migas; luego, con la leche, haz una masa blanda que se pueda formar con una cuchara: no la trabajes demasiado.
5. Reparte la masa a cucharadas, en montoncitos, sobre la fruta; no la cubras por completo, deja huecos por donde burbujee el melocotón.
6. Hornéalo en el horno precalentado a 190 °C 35–40 minutos, hasta que la superficie esté dorada y la fruta burbujee por los bordes.
Consejo: Caliente y con una bola de helado está buenísimo: el contraste entre frío y caliente es la gracia.
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