Los bastones de boniato al horno (Sweet Potato Fries) son el pariente dulzón y colorido de las patatas fritas normales: el secreto es que queden de verdad crujientes.
1. Pela el boniato y córtalo en bastones iguales, del grosor de un dedo: un tamaño uniforme es la clave de un horneado uniforme.
2. Ponlos 20 minutos en remojo en agua fría para que suelten el exceso de almidón y luego sécalos por completo con un paño de cocina: húmedos no quedan crujientes.
3. Espolvoréalos con un poco de harina para que tengan una capa fina y crujiente.
4. Mézclalos bien con el aceite, el pimentón ahumado, sal y pimienta negra.
5. Extiéndelos en UNA sola capa en una bandeja con papel de horno, separados unos de otros: este es el paso más importante.
6. Hornéalos a 220 °C 25–30 minutos, dándoles la vuelta a mitad de cocción.
Consejo: Si los bastones quedan unos encima de otros, se cuecen al vapor y se ablandan. Mejor hornéalos holgados en dos bandejas que apretados en una.
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