1. Cuece las patatas con piel (lo ideal es que sean del día anterior), pélalas y córtalas en rodajas de unos 5 mm.
2. Corta el beicon en daditos y la cebolla en medias lunas.
3. En una sartén grande, a ser posible de hierro fundido, calienta bien la manteca y extiende las rodajas de patata en una sola capa.
4. No las toques durante unos 8 minutos, para que formen por debajo una bonita costra dorada; luego dales la vuelta y dora también el otro lado.
5. Añade el beicon y la cebolla y saltéalo 5–6 minutos más; sazónalo con sal, pimienta, comino de prado y mejorana.
6. Sírvelas bien calientes, espolvoreadas con perejil: con un huevo frito son una cena completa.
Consejo: No muevas las patatas demasiado a menudo: la paciencia es lo que da la costra crujiente.
Estas cookies son imprescindibles para el correcto funcionamiento del sitio web. El sitio no puede funcionar sin ellas y no se pueden desactivar.
Estas cookies nos ayudan a entender cómo usan los visitantes el sitio web. Los datos se recopilan de forma anónima mediante Google Analytics para ayudarnos a mejorar el sitio.