1. Estira el hojaldre en dos láminas de unos 25 × 25 cm, pínchalas con un tenedor y hornéalas a 200 °C 15–18 minutos, hasta que estén doradas; marca ya una de las láminas en 12 cuadrados (será la capa de arriba).
2. Separa las claras de las yemas. Mezcla las yemas con la mitad del azúcar, la maicena, la harina, el azúcar avainillado y 200 ml de leche hasta que no queden grumos; lleva a ebullición el resto de la leche.
3. Vierte la mezcla de yemas en la leche hirviendo sin dejar de remover y cuécela hasta obtener una crema espesa y brillante.
4. Monta las claras a punto de nieve firme con el resto del azúcar e incorpóralas con cuidado a la crema caliente.
5. Pon la lámina entera en un aro alto de unos 25 × 25 cm, extiende encima la crema caliente y, cuando se haya enfriado, la nata montada; por último coloca la lámina marcada y déjalo toda la noche en la nevera.
6. Antes de servirlo, espolvoréalo con una capa gruesa de azúcar glas y córtalo en cuadrados siguiendo las marcas, con un cuchillo afilado mojado en agua caliente.
Consejo: La kremšnita nació en 1953 en el Park Hotel de Bled y desde entonces se han vendido más de 15 millones de porciones: es todo un espectáculo a orillas del lago. La crema depende del equilibrio entre vainilla y huevo: incorpora siempre el merengue a la crema todavía caliente, así queda sedosa y firme.
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