1. Lava los escaramujos, corta los tallos y las puntas negras y parte las bayas por la mitad.
2. Ponlos en una cazuela con 1,5 litros de agua, llévalos a ebullición y cuécelos a fuego lento 30 minutos, hasta que estén completamente tiernos.
3. Aplástalos con un pasapurés y déjalo reposar 1 hora para que suelten su sabor.
4. Cuélalo por un colador forrado con un paño de cocina de trama tupida o con doble gasa, para que no quede en el líquido ni un solo pelito de las semillas.
5. Lleva el líquido a ebullición con el azúcar y el zumo del limón, cuécelo 5 minutos y viértelo hirviendo en botellas escaldadas.
6. Para tomarlo, diluye 1 parte de sirope en 4–5 partes de agua fría o soda.
Consejo: En las montañas bosnias, en otoño, toda la familia recoge escaramujos: el sirope de «šipak» es una bomba de vitamina C para el invierno. No escatimes en el colado: los pelitos de las semillas raspan la garganta de forma muy desagradable.
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