1. Revisa los arándanos rojos, desecha las hojas y los frutos dañados y luego lávalos en agua fría y escúrrelos.
2. Ponlos en una cazuela con el agua y llévalos a ebullición a fuego medio.
3. Cuécelos a fuego bajo 5 minutos, hasta que revienten algunos frutos.
4. Añade el azúcar y cuécelo removiendo 3–5 minutos más, hasta que se disuelva por completo; retira la espuma.
5. Viértela caliente en tarros limpios y esterilizados, ciérralos y déjala enfriar.
6. Guárdala en la nevera; sírvela con albóndigas, carnes asadas, crepes o gachas.
Consejo: La lingonsylt es el acompañante más importante de la cocina sueca: va con las köttbullar, el arenque frito, los crepes y las gachas de avena. No la cuezas demasiado, porque gracias a la pectina natural de los arándanos rojos espesa sola al enfriarse. En Suecia a menudo se prepara cruda, solo mezclada con azúcar («rårörda»): así es aún más fresca, pero solo se conserva unos días en la nevera.
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