1. Pon la carne de cordero en trozos grandes en el agua con sal y cuécela tapada a fuego bajo 1 hora, hasta que esté tierna; este será el caldo de cocción de las albóndigas.
2. Mientras tanto, pela dos tercios de las patatas y rállalas finas; escúrrelas apretando fuerte dentro de un paño de cocina limpio. Cuece con piel el resto de las patatas, pélalas y pásalas por el pasapurés.
3. Mezcla la patata cruda y la cocida con la harina de cebada y 1 cucharadita de sal, hasta obtener una masa moldeable; corta el beicon en daditos.
4. Con las manos mojadas, forma 8 albóndigas grandes, mete en el centro de cada una un montoncito de beicon y ciérralas bien.
5. Echa las albóndigas en el caldo apenas burbujeando y cuécelas 40–45 minutos; mientras tanto, pela el colinabo, córtalo en dados, cuécelo en agua con sal 20 minutos, hasta que esté tierno, y hazlo puré con la mantequilla y pimienta.
6. Sirve las albóndigas con la carne de cordero en lonchas y el puré de colinabo, regadas con un poco de mantequilla fundida.
Consejo: El raspeball (o komle, klubb) es el plato tradicional de los jueves en el oeste de Noruega; cada región jura por su versión. La clave del éxito es escurrir bien el jugo de la patata rallada y no cocer las albóndigas en agua hirviendo a borbotones, porque se deshacen. Aquí, el cordero salado original se sustituye por cordero fresco, y el colinabo también se puede cambiar por chirivía.
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