1. En una cazuela, pocha en mantequilla la cebolla en dados y la zanahoria en rodajas hasta que estén transparentes.
2. Añade las castañas peladas y troceadas y sofríelo todo junto unos minutos.
3. Cúbrelo con el caldo de verduras, salpimiéntalo y cuécelo tapado unos 25 minutos, hasta que las castañas estén completamente tiernas.
4. Tritúralo con la batidora de mano hasta obtener una crema sedosa.
5. Incorpora la nata y llévalo justo a ebullición; rectifica de sal a tu gusto.
6. Sírvela muy caliente, con un hilo extra de nata.
Consejo: La castaña aporta una cremosidad dulzona y harinosa: la crema queda realmente aterciopelada si la cueces bien y la trituras hasta que esté lisa. Una pizca de nuez moscada o unos trocitos de castaña tostada son un remate estupendo.
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