1. Arruga con las manos las láminas de masa filo, extiéndelas en una bandeja y sécalas en el horno a 150 °C 15–20 minutos, hasta que estén completamente crujientes; mientras tanto, para el almíbar, lleva a ebullición el azúcar con 300 ml de agua, la piel y el zumo de la naranja y la rama de canela, cuécelo 5 minutos y deja que se enfríe.
2. Ralla la piel de las dos naranjas y exprímelas.
3. Bate los huevos con el azúcar hasta que estén espumosos y luego incorpora el yogur, el aceite de oliva, la ralladura, el zumo de naranja y la levadura química.
4. Desmenuza las láminas de filo secas en trozos pequeños e incorpóralas poco a poco a la mezcla, para que se empapen por todas partes; déjalo reposar 5 minutos.
5. Extiéndelo en una bandeja aceitada de unos 25×35 cm y hornéalo a 180 °C 40–45 minutos, hasta que esté dorado y el centro haya cuajado.
6. Vierte el almíbar frío sobre el pastel caliente, déjalo reposar al menos 1 hora y sírvelo cortado en cuadrados.
Consejo: La portokalopita es un ingenioso dulce de aprovechamiento de las amas de casa griegas: secar la masa filo le da su textura especial, jugosa pero ligera. Recién sacada de la nevera, fría, también está buenísima.
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