1. Pela las patatas y córtalas a lo largo en gajos grandes; enjuágalas en agua fría y sécalas bien.
2. En un bol, mezcla el zumo de los limones, el aceite de oliva, el ajo machacado, el orégano, sal y pimienta.
3. Extiende las patatas en una sola capa en una bandeja y mézclalas bien con la mezcla de limón.
4. Vierte el caldo de pollo (las patatas deben quedar medio cubiertas) y ásalas en el horno a 200 °C 40 minutos.
5. Dales la vuelta y ásalas 20–25 minutos más, hasta que absorban la mayor parte del líquido y los bordes queden dorados y crujientes; si se secan demasiado, añade un poco de agua.
6. Sírvelas calientes, con carne asada, pollo o pescado.
Consejo: El secreto de las patatas asadas griegas es que se asan en líquido: quedan cremosas por dentro, crujientes por fuera e impregnadas de limón. Para una versión vegana, cambia el caldo por agua o caldo de verduras.
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