1. Seca bien los muslos de pollo y pincha la piel en varios puntos para que la grasa se funda durante el asado.
2. Ralla la piel de uno de los limones, exprime el zumo de los dos y mézclalo con el aceite de oliva, el orégano, el ajo machacado, la sal y la pimienta.
3. Unta bien los muslos con el adobo en una bandeja y déjalos reposar al menos 30 minutos.
4. Coloca los muslos con la piel hacia arriba, vierte el caldo de pollo alrededor y pon unos trocitos de mantequilla sobre la piel.
5. Ásalos en el horno a 200 °C unos 50 minutos, regándolos dos veces con el jugo de la bandeja, hasta que la piel esté dorada y crujiente.
6. Déjalos reposar un momento y sírvelos regados con el jugo del asado, con limón y ajo.
Consejo: En Grecia, en la misma bandeja se suelen asar también patatas al limón: si las quieres, pon debajo gajos grandes de patata y añade un poco más de caldo.
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