1. Limpia las gambas (puedes dejarles la cola) y sácales el intestino con la punta de un cuchillo; pela el tomate y córtalo en dados.
2. En una sartén ancha, si puede ser apta para horno, pocha en el aceite de oliva la cebolla picada pequeña hasta que esté transparente; luego añade el ajo laminado y las escamas de chile.
3. Vierte el vino blanco y deja que hierva 2 minutos para que se evapore el alcohol; luego añade el tomate, salpimiéntalo y cuécelo 10 minutos hasta que espese.
4. Coloca las gambas en la salsa, desmenuza encima el feta y cuécelo tapado 4–5 minutos, hasta que las gambas estén rosadas (o hornéalo a 200 °C 8 minutos).
5. Espolvoréalo generosamente con perejil fresco.
6. Sírvelo directamente en la sartén, con pan fresco para mojar la salsa.
Consejo: «Saganaki» es el nombre de la pequeña sartén de dos asas en la que se sirve en las tabernas griegas. No cuezas las gambas de más, porque se vuelven gomosas: en cuanto estén rosadas, están listas.
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