1. Tuesta los 100 g de sésamo en una sartén sin aceite hasta que estén dorados, déjalos enfriar y muélelos finos junto con el anís en grano; pon el azafrán en remojo en 1 cucharada de agua caliente.
2. Mezcla la harina con las semillas molidas, la canela y la sal, añade la mantequilla fundida, el huevo, el vinagre, el agua de azafrán y 2 cucharadas de agua de azahar, y luego el agua necesaria para obtener una masa firme y lisa; amásala 10 minutos y déjala reposar tapada 30 minutos.
3. Estira la masa en porciones pequeñas a 2–3 mm de grosor y córtala en rectángulos de unos 8×10 cm; haz en cada rectángulo 4 cortes a lo largo, de manera que los bordes queden unidos.
4. Ensarta las tiras alternas en un dedo y da la vuelta a la esquina, para conseguir una forma de flor; mantenlas tapadas con un paño de cocina hasta que estén todas hechas.
5. Calienta la miel con las 2 cucharadas de agua de azahar en una cazuela; calienta el aceite a 170 °C y fríe los dulces por tandas 3–4 minutos, hasta que estén muy dorados.
6. Al sacarlos del aceite, mételos enseguida 2–3 minutos en la miel caliente; luego sácalos con una espumadera, ponlos sobre una rejilla y espolvoréalos con el resto del sésamo.
Consejo: La chebakia es el dulce del ramadán marroquí: se sirve con la sopa harira al romper el ayuno, y las familias la fríen durante días en cantidades enormes. Darle forma parece complicado al principio, pero tras unas cuantas le pillarás el truco; si no te sale, en forma de lazo retorcido sencillo está igual de rica. En una caja hermética se conserva semanas.
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