1. Lleva el agua a ebullición; enjuaga una tetera con un poco de agua caliente.
2. Pon el té verde en la tetera, vierte unos 100 ml de agua caliente, gírala y luego tira esta primera agua amarga (o resérvala en un vaso).
3. Vierte sobre las hojas de té el resto del agua caliente y añade las ramitas de menta lavadas y el azúcar.
4. Calienta la tetera a fuego bajo 2–3 minutos, pero sin que hierva; luego ciérrala y déjalo reposar 2–3 minutos.
5. Sirve el té en vasos desde lo alto y vuelve a echarlo en la tetera; repítelo dos o tres veces, para que se mezcle y haga espuma.
6. Sírvelo caliente en vasitos de cristal, vertiéndolo desde lo alto.
Consejo: El atay es el símbolo de la hospitalidad marroquí; no es una bebida, sino un ritual: lo correcto es aceptar al menos tres vasos. Servirlo desde lo alto no solo es vistoso: es lo que hace que salga espuma por encima. Con menos azúcar también está rico, si te gusta un sabor más amargo.
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