1. Pon en remojo por separado las semillas de fenogreco y las lentejas 2 horas (o toda la noche). Amasa la harina con la sémola de trigo, la sal y el agua hasta obtener una masa lisa y elástica y déjala reposar 20 minutos.
2. Rehoga el pollo en el aceite de oliva con la cebolla en láminas finas, el ras el hanout, el azafrán, la mitad del cilantro, sal y pimienta 10 minutos, hasta que la cebolla se ablande.
3. Añade el fenogreco escurrido, vierte el agua y cuécelo tapado 45 minutos; después echa las lentejas escurridas, 20–25 minutos más, hasta que las lentejas estén tiernas y la salsa sea espesa y de color amarillo dorado.
4. Divide la masa en 8 bolas, estíralas muy finas con las manos untadas de aceite, úntalas con mantequilla, dóblalas en cuatro y luego, ligeramente aplanadas, hazlas en una sartén caliente 2–3 minutos por cada lado.
5. Rompe las tortas calientes en tiras finas y, en una fuente grande, riégalas con un cucharón de salsa para que se empapen.
6. Amontona el pollo y las lentejas sobre las tortas, riégalo con abundante salsa y espolvoréalo con el resto del cilantro.
Consejo: La rfissa es el plato de las madres marroquíes: tradicionalmente se cocina después del parto, porque el fenogreco y las lentejas dan fuerza, pero también es habitual en reuniones de amigos. El aroma característico del fenogreco, algo amargo y que recuerda al sirope de arce, se suaviza con el remojo. Para ganar tiempo, también puedes usar msemen ya hecho o tortas finas.
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