1. Precalienta el horno a 180 °C; unta con mantequilla 8 moldes pequeños de magdalena o de bizcocho y espolvoréalos con azúcar: esto hará que la superficie quede brillante y acaramelada.
2. Pasa las yemas por un colador (así quedarán sedosas y sin la telilla que da el característico «olor a huevo»).
3. Añade el azúcar y mézclalo con unas varillas de mano, sin batir, porque el aire haría burbujas en la superficie.
4. Incorpora la mantequilla derretida y tibia y el coco rallado y déjalo reposar 10 minutos para que el coco se hidrate.
5. Reparte la mezcla en los moldes, colócalos en una bandeja honda, vierte agua caliente en la bandeja hasta la mitad de los moldes y hornéalos al baño maría 35–40 minutos, hasta que la superficie cuaje y quede dorada.
6. Deja que se enfríen por completo, luego mételos al menos 2 horas en la nevera y desmóldalos con cuidado, solo cuando estén fríos: el coco forma abajo una «base» crujiente y arriba queda una capa de flan brillante, de color ámbar.
Consejo: El quindim nació en Bahía del encuentro entre los dulces conventuales portugueses de yema y la cocina afrobrasileña del coco; si sumerges el molde un minuto en agua caliente, se desmolda mucho más fácilmente.
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