1. Corta el bacon en dados pequeños y fríelo en una sartén grande a fuego medio, sin grasa, 6–8 minutos, hasta que esté crujiente.
2. Añade la mantequilla y la cebolla picada fina y pocha 5 minutos, hasta que la cebolla esté dorada.
3. Echa la harina de mandioca y tuéstala removiendo sin parar 5–7 minutos, hasta que esté uniformemente dorada, aromática y suelta como la arena: no la dejes sola, porque se quema rápido.
4. Sazona con sal (el bacon ya es salado, ¡con cuidado!).
5. Retírala del fuego e incorpora el perejil picado fino.
6. Sírvela en un cuenco: espolvoréala sobre la feijoada, la carne asada o las alubias para que absorba la salsa.
Consejo: En la mesa brasileña, la farofa es como para nosotros la sal y la pimienta: se pone en todo; lo esencial es su textura crujiente.
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