1. Lava las hojas de col rizada y quítales el nervio central grueso.
2. Pon varias hojas unas sobre otras, enróllalas bien apretadas, como un puro, y córtalas con un cuchillo afilado en tiras finísimas (de 2–3 mm): es lo que da a la couve su característica textura crujiente.
3. Corta el ajo en láminas finas.
4. En una sartén grande, calienta el aceite de oliva a fuego medio y sofríe el ajo 1 minuto, hasta que esté aromático, pero sin dorarse.
5. Añade las tiras de col y saltéalas a fuego fuerte, sin dejar de moverlas, solo 2–3 minutos, hasta que estén de un verde intenso y apenas se hayan ablandado; sálalas.
6. Sírvela enseguida, con feijoada, arroz y frijoles: con una cocción larga se oscurecería y perdería su textura crujiente.
Consejo: La couve à mineira es la compañera inseparable de la feijoada: la col, fresca, verde y algo amarga, equilibra la contundencia del plato de frijoles y carne.
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