1. Disuelve el azúcar en el agua caliente y viértela poco a poco sobre la harina de arroz glutinoso; primero mézclalo con palillos y, cuando esté tibio, amásalo hasta obtener una masa lisa y blanda.
2. Divide la pasta de judía roja en 12 bolitas y mételas 10 minutos en la nevera, para que sean más fáciles de manejar; divide también la masa en 12 partes.
3. Aplasta cada trozo de masa en un disco del tamaño de la palma de la mano, pon en el centro una bolita de pasta de judía, ciérralo y bolea hasta formar una bola lisa.
4. Moja las bolas de una en una en agua, rebózalas en el sésamo y hazlas rodar un poco entre las palmas, para que las semillas se adhieran bien.
5. En un cazo pequeño y hondo, calienta el aceite a 150 °C y fríe las bolas por tandas, dándoles vueltas sin parar, 8–10 minutos; cuando suban a la superficie, apriétalas suavemente contra la pared del cazo con una espumadera: así crecen bien.
6. Cuando estén doradas y huecas, sácalas, escúrrelas sobre papel de cocina y sírvelas calientes.
Consejo: Son un dulce muy apreciado en la mesa de dim sum y en el Año Nuevo lunar: crujientes por fuera y tiernas y elásticas por dentro. Lo esencial es la temperatura baja del aceite: si está demasiado caliente, las bolas se doran antes de crecer y pueden reventar.
Estas cookies son imprescindibles para el correcto funcionamiento del sitio web. El sitio no puede funcionar sin ellas y no se pueden desactivar.
Estas cookies nos ayudan a entender cómo usan los visitantes el sitio web. Los datos se recopilan de forma anónima mediante Google Analytics para ayudarnos a mejorar el sitio.