1. Pon el morcillo de ternera en remojo en agua fría toda la noche, para que suelte la sangre; llévalo a ebullición con el agua, desespúmalo y luego añade el jengibre en láminas, el anís estrellado y la pimienta de Sichuan y cuécelo a fuego bajo 2,5 horas.
2. Mientras tanto, mezcla la harina con la sal, añade el agua, amásala hasta obtener una masa lisa y déjala reposar 30 minutos; disuelve el bicarbonato en 2 cucharadas de agua e incorpóralo poco a poco a la masa, amasando hasta que esté muy elástica; luego úntala con aceite y déjala reposar 1 hora más.
3. Saca la carne y córtala en lonchas finas; cuela el caldo, echa el daikon cortado en láminas finas, sazónalo con sal y pimienta blanca y cuécelo 15 minutos.
4. Divide la masa en 6 partes, estira cada una en un cilindro largo y luego, sujetándola por los dos extremos, estírala suavemente, dóblala y repite 5–6 veces para obtener hilos finos.
5. Cuece los fideos en agua hirviendo a borbotones 1–2 minutos y repártelos en cuencos hondos; vierte encima el caldo caliente con el daikon y coloca las lonchas de carne.
6. Riégalo con aceite de chile, espolvoréalo con el cilantro y la cebolleta picados y sírvelo muy caliente.
Consejo: La regla de los fideos de Lanzhou es «uno claro, dos blancos, tres rojos, cuatro verdes, cinco amarillos»: caldo claro, rábano blanco, aceite de chile rojo, cilantro verde y fideos amarillos. Si no te sale el estirado, estira la masa fina con el rodillo y córtala en tiras con un cuchillo: el sabor será el mismo.
Estas cookies son imprescindibles para el correcto funcionamiento del sitio web. El sitio no puede funcionar sin ellas y no se pueden desactivar.
Estas cookies nos ayudan a entender cómo usan los visitantes el sitio web. Los datos se recopilan de forma anónima mediante Google Analytics para ayudarnos a mejorar el sitio.