1. Lava las judías azuki, llévalas a ebullición en 600 ml de agua, escúrrelas a los 5 minutos y luego cúbrelas con 300 ml de agua nueva y cuécelas 60–80 minutos hasta que estén tiernas, añadiendo agua si hace falta.
2. Añade el azúcar y la sal y cuécelas a fuego bajo, removiendo, hasta obtener una pasta espesa, brillante y untable; deja que se enfríe por completo.
3. Mezcla la harina con la levadura química y el azúcar, añade la leche batida con el huevo y mézclalo hasta obtener una masa sin grumos, algo más espesa que la de las crepes; déjala reposar 30 minutos.
4. Calienta el molde de taiyaki por ambos lados y engrásalo ligeramente con una brocha.
5. Llena hasta la mitad los moldes de un lado con masa, pon en el centro 1 cucharada de anko y cúbrelo con una capa fina de masa; cierra el molde y hazlos 2–3 minutos por cada lado, dándoles la vuelta, hasta que estén dorados.
6. Sácalos, recorta con unas tijeras la masa que haya rebosado por los bordes, déjalos templar brevemente sobre una rejilla y sírvelos todavía calientes.
Consejo: El taiyaki es el favorito de las ferias y los puestos callejeros japoneses y debe su nombre a la forma del besugo rojo (tai). Si no tienes molde en forma de pez, también puedes hacerlos en una gofrera o en una sartén de aebleskiver: el sabor es el mismo.
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