1. Para el almíbar, lleva a ebullición el azúcar con el agua, añade el zumo de limón, cuécelo 8–10 minutos, incorpora el agua de rosas y deja que se enfríe.
2. Para la crema, mezcla la nata con la maicena y 1 cucharada de azúcar sin que queden grumos y cuécela a fuego bajo, removiendo sin parar, hasta que espese; incorpora el agua de rosas y deja que se enfríe tapada con film.
3. Corta el queso akkawi en trozos pequeños y ponlo en remojo en agua fría 1–2 horas (cambiando el agua varias veces), para que suelte la sal; escúrrelo.
4. En una cazuela antiadherente, funde el queso con el resto del azúcar a fuego bajo, removiendo sin parar, y luego incorpora poco a poco la sémola de trigo y remuévelo hasta obtener una masa lisa y elástica que se despegue de las paredes.
5. Estira la masa caliente entre dos papeles de horno untados con almíbar hasta unos 3 mm de grosor, córtala en tiras, pon sobre cada una una línea de crema y enróllalas.
6. Coloca los rollitos en una fuente, riégalos con el almíbar, espolvoréalos con los pistachos picados y sírvelos fríos.
Consejo: El halawet el jibn es el famoso postre de Homs y Hama (Siria) y la estrella de los escaparates de las pastelerías libanesas. Hay que trabajar deprisa, porque la masa de queso se endurece al enfriarse. Si no encuentras akkawi, también sale bien, sin remojo, con una mezcla de mozzarella fresca y ricota en proporción 2:1.
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