1. En una cazuela de fondo grueso, lleva el agua a ebullición con la sal.
2. Echa en el agua un tercio de la harina de maíz, removiendo sin parar con unas varillas, y cuécelo 2 minutos, hasta que espese como unas gachas ligeras.
3. Añade el resto de la harina poco a poco, en pequeñas cantidades, mientras remueves con energía con una cuchara de madera plana y aprietas la masa contra las paredes de la cazuela, para que no queden grumos.
4. Sigue apretando y dando vueltas a la masa a fuego medio 5–8 minutos más, hasta que se despegue de las paredes y huela a maíz tostado.
5. Enjuaga un bol con agua, vuelca en él el ugali y dale forma de cúpula.
6. Sírvelo caliente, cortado en porciones, con sukuma wiki, nyama choma o guisos; se coge un pellizco con la mano, se hace una bolita y se moja en la salsa.
Consejo: El ugali es la guarnición diaria de Kenia, Tanzania y Uganda, el «pan» de la región. Se hace con harina de maíz blanco; también sirve la harina amarilla de polenta, pero el sabor y el color son distintos. La costra que queda en el fondo de la cazuela (ukoko) se quita fácilmente en remojo, y mucha gente también se la come, crujiente.
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