1. En un bol resistente al calor (a ser posible de cobre o de metal grueso), bate las yemas con el azúcar con unas varillas hasta que estén claras y cremosas.
2. Vierte el marsala y mézclalo.
3. Pon el bol sobre una cazuela con agua que hierva suavemente, de manera que el fondo no toque el agua.
4. Bátelo sin parar y con energía con las varillas (o con la batidora de mano) 8–10 minutos, hasta que la crema triplique su volumen, quede espesa y espumosa y caiga de las varillas formando una cinta; ten cuidado de que no se caliente demasiado, porque el huevo se cuaja en grumos.
5. Sírvela enseguida en copas, aún tibia.
6. Acompáñala con fresas frescas o bizcochos de soletilla.
Consejo: Es un postre piamontés que también puedes comer frío: una vez enfriado, incorpórale nata montada y tendrás una crema tipo tiramisú; para los niños, prepáralo con zumo de fruta dulce o café en lugar de marsala.
Estas cookies son imprescindibles para el correcto funcionamiento del sitio web. El sitio no puede funcionar sin ellas y no se pueden desactivar.
Estas cookies nos ayudan a entender cómo usan los visitantes el sitio web. Los datos se recopilan de forma anónima mediante Google Analytics para ayudarnos a mejorar el sitio.