1. En un bol, lava el arroz glutinoso en agua fría hasta que el agua salga casi clara.
2. Cúbrelo con abundante agua limpia y déjalo en remojo al menos 4 horas, aunque mejor toda la noche.
3. Escúrrelo y extiéndelo en una vaporera de bambú o metálica forrada con una gasa húmeda o papel de horno.
4. Pon a hervir agua en una cazuela, coloca encima la vaporera, tápala y cuécelo al vapor 20–25 minutos; a mitad de tiempo, dale la vuelta al arroz de una pieza, para que se cueza de manera uniforme.
5. El arroz está listo cuando los granos están translúcidos, tiernos y pegajosos, pero no pastosos.
6. Sírvelo en un cestillo con tapa o envuelto en un paño de cocina, para que se mantenga caliente; se come con las manos, formando bolitas.
Consejo: Es la guarnición diaria del norte y el noreste de Tailandia: se forman bolitas con la mano y se mojan en las salsas y ensaladas. No te saltes el remojo: sin él, el arroz queda pastoso por fuera y duro por dentro.
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