1. Abre el pollo entero por el espinazo, extiéndelo y hazle cortes en las partes más gruesas para que se haga de manera uniforme.
2. Pica fina la parte inferior y tierna de la hierba limón, el ajo y los tallos de cilantro y luego machácalos en el mortero con la pimienta blanca hasta hacer una pasta.
3. Mezcla la pasta con la salsa de pescado, la salsa de soja, el azúcar de palma y el aceite, frota bien el pollo con ella y mételo en la nevera al menos 2 horas (o incluso toda la noche).
4. Calienta la parrilla o el horno a 200 °C; coloca el pollo sobre una rejilla con la piel hacia arriba y pon debajo una bandeja con agua.
5. Ásalo 45–50 minutos, pintándolo 2–3 veces con el adobo, hasta que la piel esté dorada y, al pincharlo en el muslo, salga un jugo claro.
6. Déjalo reposar 10 minutos, córtalo en trozos y sírvelo con arroz glutinoso, som tam y salsa nam chim chaeo.
Consejo: Es un clásico de los asadores callejeros del nordeste de Tailandia (Isán), donde se asa sobre carbón vegetal, sujeto entre palos de bambú. En la parrilla, ásalo con calor indirecto para que la piel no se queme antes de que la carne se haga.
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