1. Deja la masa de strudel en su envase 20 minutos a temperatura ambiente, para que esté flexible; mientras tanto, derrite parte de la mantequilla.
2. Para el relleno, bate la mantequilla blanda con el azúcar glas y el azúcar avainillado hasta que esté espumosa, añade de una en una las yemas y luego el requesón pasado por el tamiz, la nata agria, la ralladura de limón, la sémola de trigo y las pasas.
3. Monta las claras a punto de nieve firme e incorpóralas con cuidado a la mezcla de requesón.
4. Pon una lámina de masa sobre un paño de cocina ligeramente húmedo, píntala con mantequilla derretida y coloca encima la siguiente; superpón así todas las láminas, pintando también la de arriba.
5. Amontona el relleno de requesón sobre un tercio de la masa, enróllala con ayuda del paño, dobla los extremos hacia dentro y ponla en una bandeja untada con mantequilla; píntala con mantequilla y hornéala en el horno precalentado a 180 °C 20 minutos.
6. Vierte la leche por encima y hornéala 25–30 minutos más, hasta que esté dorada; cuando se haya templado un poco, espolvoréala con azúcar glas y sírvela tibia.
Consejo: La leche que se vierte por encima durante el horneado deja la base del strudel tierna y jugosa: es un clásico de las pastelerías vienesas.
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