1. Limpia bien los rebozuelos (con un pincel; solo si tienen mucha arena, pásalos rápidamente por agua fría) y parte por la mitad los más grandes.
2. Pica fina la cebolla y póchala en la mantequilla hasta que esté transparente.
3. Añade las setas y saltéalas a fuego vivo 5 minutos, hasta que se evapore su líquido.
4. Retíralo del fuego, incorpora el pimentón y el comino de prado, vierte el caldo, salpimiéntalo y cuécelo 10 minutos.
5. Mezcla la nata agria con la harina sin que queden grumos, atempérala con un poco de caldo caliente, incorpórala a las setas y déjalo hervir 3–4 minutos; sazónalo con zumo de limón y espolvoréalo con perejil picado.
6. Sírvelo con knödel de pan (Serviettenknödel) o con ñoquis húngaros (nokedli).
Consejo: No pongas en remojo los rebozuelos: absorben el agua como una esponja y, en lugar de dorarse, se cuecen en su jugo.
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