1. Pela las patatas, córtalas en dados de 2 cm y ponlas 10 minutos en remojo en agua fría, para que suelten el almidón; luego escúrrelas y sécalas.
2. Calienta el aceite en una sartén y saltea las patatas a fuego medio, sacudiendo a menudo, 5 minutos, hasta que los bordes se vuelvan algo translúcidos.
3. Añade el ajo en láminas, la salsa de soja, el agua y el azúcar y llévalo a ebullición.
4. Cuécelo destapado a fuego medio, dándole vueltas de vez en cuando, 12–15 minutos, hasta que las patatas estén tiernas y la mayor parte del líquido se haya evaporado.
5. Al final, incorpora la miel y dales vueltas a fuego fuerte 1–2 minutos más, hasta que un glaseado brillante y pegajoso cubra las patatas; aparta la sartén del fuego y riégalas con aceite de sésamo.
6. Espolvoréalas con sésamo y sírvelas calientes o a temperatura ambiente, como banchan.
Consejo: El gamja-jorim es la guarnición dulzona favorita de los comedores escolares y las mesas caseras coreanas, y a los niños les encanta especialmente. Añade siempre la miel al final: así el glaseado queda realmente brillante y no se quema.
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