1. Lava las manzanas y quítales el corazón con un descorazonador o un cuchillo pequeño, de forma que la base quede intacta.
2. Desmenuza el mazapán en trozos pequeños y mézclalo con las pasas, la almendra laminada, la miel y la canela.
3. Rellena las manzanas apretando bien, pon encima de cada una un trozo de mantequilla y colócalas en una fuente apta para el horno untada con mantequilla.
4. Ásalas en el horno precalentado a 180 °C 25–30 minutos, hasta que la piel se agriete y la pulpa esté tierna.
5. Mientras tanto, para la salsa, lleva a ebullición la leche con las semillas de vainilla; mezcla las yemas con el azúcar y la maicena, aligéralas con la leche caliente, vuelve a echarlo todo al cazo y espésalo a fuego lento hasta que esté cremoso: no debe hervir.
6. Sirve las manzanas calientes bañadas con la salsa de vainilla tibia.
Consejo: Lo mejor es una variedad de manzana ácida y firme (Boskoop, Jonagold): las manzanas dulces y blandas se deshacen en el horno.
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