1. Templa la leche, desmenuza en ella la levadura con una cucharadita de azúcar y déjala espumar 10 minutos. Reserva 60 g de la harina, 40 g de la mantequilla y 30 g del azúcar para el crumble.
2. Amasa el resto de la harina con la sal, el azúcar, dos de las yemas, la levadura y la mantequilla fundida (no caliente) hasta obtener una masa lisa y brillante; tápala y déjala subir en un lugar cálido 1 hora, hasta que doble su volumen.
3. Pasa el requesón por un pasapurés y mézclalo con la tercera yema, la mitad del azúcar reservado y la ralladura de limón hasta que quede liso. Para el crumble, frota con la yema de los dedos la harina, la mantequilla y el azúcar reservados hasta que se formen migas.
4. Forma con la masa unas 16 bolas del tamaño de una nuez, ponlas en una bandeja con papel de horno y aplánalas un poco; déjalas reposar 20 minutos. Haz un hueco en el centro de cada una con la base de un vaso y rellénalas, alternando, con requesón o con mermelada de ciruela.
5. Unta los bordes con agua, espolvorea la superficie con el crumble y hornéalos en el horno precalentado a 180 °C 18–20 minutos, hasta que estén dorados.
6. Déjalos templar sobre una rejilla; están más ricos frescos, el mismo día.
Consejo: Los koláče son el dulce de las bodas y fiestas patronales moravas: en una boda se comen cientos; el trío clásico es requesón, mermelada de ciruela (povidla) y semillas de amapola, así que, si quieres, prepara también una tercera tanda con relleno de amapola.
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