El tiramisú es inolvidable cuando la crema es ligera y sedosa y los bizcochos de soletilla apenas se empapan de café, sin deshacerse.
1. Separa los huevos: pon las yemas en un bol grande y las claras en un recipiente limpio y sin grasa.
2. Bate las yemas con el azúcar hasta obtener una masa clara, espumosa y cremosa; luego incorpora el mascarpone a cucharadas, hasta conseguir una crema lisa y homogénea.
3. Monta las claras a punto de nieve firme (está bien cuando no se caen aunque des la vuelta al bol) e incorpóralas con cuidado a la crema de mascarpone, con movimientos envolventes de abajo arriba, para que siga ligera.
4. Vierte el café frío en un plato llano. Moja rápidamente los bizcochos de uno en uno (cada lado apenas un segundo): si los empapas demasiado, se deshacen.
5. Coloca en el fondo de una fuente una capa de bizcochos mojados y extiende encima un poco de crema; repítelo hasta terminar los ingredientes; la última capa debe ser de crema.
6. Tápalo y mételo en la nevera al menos 4–5 horas, aunque queda realmente bien si reposa toda una noche.
7. Justo antes de servirlo, espolvorea el cacao en polvo por encima con un colador.
Consejo: Espolvorea siempre el cacao justo antes de servirlo: si no, absorbe la humedad y queda con manchas.
Estas cookies son imprescindibles para el correcto funcionamiento del sitio web. El sitio no puede funcionar sin ellas y no se pueden desactivar.
Estas cookies nos ayudan a entender cómo usan los visitantes el sitio web. Los datos se recopilan de forma anónima mediante Google Analytics para ayudarnos a mejorar el sitio.