La margarita napolitana es la pizza más sencilla y, a la vez, la más auténtica: buena masa, tomate de verdad y mozzarella fresca.
La masa
1. Amasa la harina 00 con la levadura, la sal y agua tibia hasta obtener una masa lisa y elástica.
2. Déjala levar tapada, en un lugar cálido, al menos 1–2 horas, hasta que doble su volumen.
La salsa
3. Chafa el tomate con un tenedor o pásalo por el pasapurés y salpimiéntalo: no hace falta cocerlo, en el horno se integra.
El montaje y el horneado
4. Estira con las manos la masa levada formando un disco fino, dejando el borde algo más grueso.
5. Úntala con una capa fina de salsa de tomate, reparte por encima la mozzarella desgarrada con las manos y riégala con aceite de oliva.
6. Hornéala unos minutos en el horno precalentado, bien caliente, a 250 °C, hasta que el borde se hinche y se dore a manchas.
7. Después de hornearla, espolvoréala con albahaca fresca.
Consejo: El horno lo más caliente posible es el secreto de una masa crujiente y a la vez tierna.
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