1. Lleva a ebullición la leche con la piel de limón; en un bol, mezcla las yemas con el azúcar y la harina hasta que quede liso y vierte la leche caliente sin dejar de remover; vuelve a echarlo en la cazuela y cuécelo removiendo hasta que espese.
2. Reparte la crema en dos boles: incorpora enseguida a uno de ellos el chocolate negro troceado y remueve hasta que se funda; la otra mitad queda como crema amarilla de limón. Tapa las dos con film y deja que se enfríen.
3. Mezcla el licor alkermes con el agua y el azúcar.
4. En el fondo de una fuente de cristal de unos 20×30 cm, pon una capa de bizcochos de soletilla, mojando cada uno rápidamente en el líquido de alkermes (que no se empapen), y extiende encima la mitad de la crema amarilla.
5. Pon otra capa de bizcochos mojados y encima la crema de chocolate; luego otra vez bizcochos y el resto de la crema amarilla. Si sobra crema de chocolate, ponla por encima en hilos.
6. Métela en la nevera al menos 4 horas (lo mejor, toda la noche) y, antes de servirla, espolvoréala con cacao en polvo.
Consejo: Es un postre de Emilia-Romaña y la Toscana; el alkermes, de un rojo intenso, le da su color y aroma característicos. Si no lo encuentras, puedes prepararla con ron o, para los niños, con sirope de guindas; en la nevera aguanta 2 días.
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