La esencia de los platos al wok es el fuego muy fuerte y la preparación rápida.
1. Corta el brócoli, la zanahoria, el pimiento y el calabacín en trozos del mismo tamaño, para que se hagan a la vez.
2. Calienta el wok hasta que esté muy caliente y luego echa un chorrito del aceite de sésamo.
3. Empieza por las verduras más duras —la zanahoria y el brócoli— y luego añade poco a poco el pimiento y el calabacín.
4. Remueve sin parar y deprisa, siempre a fuego fuerte, para que la verdura siga de color vivo y crujiente.
5. Echa el ajo machacado y saltéalo unos segundos, hasta que esté aromático.
6. Al final, sazónalo con la salsa de soja, rocíalo con el resto del aceite de sésamo y sírvelo enseguida.
Consejo: El secreto del wok es el calor muy fuerte y el movimiento constante: así la verdura queda crujiente y no se cuece de más.
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