Este clásico británico, frito hasta quedar crujiente, nació de las sobras de la comida del domingo: su gracioso nombre viene del ruido que hace al chisporrotear y silbar en la sartén.
1. Pela las patatas, cuécelas en agua con sal hasta que estén tiernas (unos 15 minutos), escúrrelas y cháfalas hasta que queden cremosas.
2. Corta la col rizada en tiras finas y escáldala en agua hirviendo 2–3 minutos, para que se ablande, pero siga de un verde intenso; luego escúrrela y quítale el agua apretándola.
3. En una sartén, funde la mantequilla y pocha a fuego medio la cebolla picada pequeña hasta que esté transparente (unos 5 minutos); luego añade la col y saltéalo todo junto unos minutos.
4. Incorpora las verduras al puré de patata, salpimiéntalo y mézclalo bien.
5. Aprieta la mezcla en la sartén formando un disco plano y uniforme y hazlo a fuego medio 5–6 minutos, hasta que se forme abajo una costra dorada; luego dale la vuelta y dora también el otro lado hasta que esté crujiente.
Consejo: Añádele sin miedo cualquier sobra de verdura cocida: así se convierte en un auténtico plato «de aprovechamiento».
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