1. Mezcla la harina con la levadura, el azúcar y la sal, añade el agua tibia y el aceite de oliva y amasa 8–10 minutos hasta obtener una masa lisa y elástica.
2. Déjala tapada en un lugar cálido aproximadamente 1 hora, hasta que doble su volumen.
3. Precalienta el horno a la temperatura máxima (250–270 °C) con una bandeja boca abajo o una piedra para pizza dentro.
4. Divide la masa en 8 partes, forma bolas y déjalas reposar tapadas 10 minutos; después estíralas en discos de unos 5 mm de grosor y 18 cm de diámetro.
5. Pon los discos de uno en uno (o de dos en dos) sobre la bandeja caliente y hornéalos 3–4 minutos, hasta que se inflen como una pelota y se doren ligeramente.
6. Envuelve los panes enseguida en un paño de cocina para que se mantengan tiernos; al enfriarse, el bolsillo se conserva.
Consejo: El khubz arabi es el pan de cada día de la mesa de Oriente Próximo y el mismo que conocemos como pan de pita. El secreto para que se infle es la superficie muy caliente y un grosor uniforme: si la masa es más fina en algún punto, ahí no se separa. En el congelador aguanta meses; puedes calentarlo rápido en la tostadora.
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