1. Pon las almejas en remojo en agua fría con sal 1 hora y enjuágalas; pela las gambas (puedes dejarles la cola) y corta el pescado en trozos grandes de 4–5 cm.
2. En la cataplana (o en una cazuela ancha con tapa que cierre bien) rehoga en el aceite de oliva la cebolla en aros, el pimiento en tiras y el ajo laminado 8 minutos hasta que estén tiernos; añade el chouriço en rodajas finas y sofríe todo junto 2 minutos.
3. Incorpora el tomate en dados, el laurel y el chile picado, vierte el vino y cocina 10 minutos, hasta que el tomate empiece a deshacerse.
4. Coloca encima el pescado y luego las almejas y las gambas, cierra la cataplana (o tapa bien la cazuela) y cocina a fuego medio 10–12 minutos, agitándola una o dos veces.
5. Ábrela: las almejas se habrán abierto, las gambas estarán rosadas y el pescado blanco y se separará con facilidad; tira las almejas que sigan cerradas.
6. Espolvorea cilantro fresco y sirve en el mismo recipiente, con pan crujiente o patatas cocidas.
Consejo: La cataplana es un recipiente de cobre formado por dos conchas que se cierran una sobre otra y que encierra los sabores como una olla a presión; ábrela en la mesa, porque la primera nube de aroma es el mejor momento del plato.
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