1. Lava el arroz glutinoso varias veces y luego ponlo en remojo en abundante agua al menos 4 horas (o toda la noche).
2. Escúrrelo y cuécelo al vapor, en una vaporera forrada con un paño húmedo, sobre agua hirviendo y tapado, 20–25 minutos, hasta que esté traslúcido y tierno.
3. Mientras tanto, calienta 250 ml de leche de coco con el azúcar y 1 cucharadita de sal (sin que hierva) hasta que el azúcar se disuelva; mezcla el arroz caliente con ella, tápalo y déjalo reposar 20 minutos, para que la absorba.
4. Para la salsa, cuece 150 ml de leche de coco con 1 cucharada de azúcar, una pizca de sal y la harina de arroz desleída en un poco de agua a fuego bajo 2–3 minutos, hasta que espese un poco.
5. Pela el mango, corta dos lonchas grandes a lo largo del hueso y luego córtalas en láminas a lo ancho.
6. Forma montoncitos de arroz, pon el mango al lado, riégalo con la salsa de coco y sírvelo espolvoreado con semillas de sésamo tostadas.
Consejo: Es el postre más famoso de Tailandia y, en plena temporada del mango (abril–mayo), se vende en cada esquina. Lo más importante es un mango maduro, aromático y dulce; la pizca de sal en la salsa de coco no es un error: es lo que redondea su sabor.
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