La sopa de brócoli y queso es un clásico estadounidense espeso y cremoso: una suave base de leche y un cheddar curado envuelven el brócoli. Su secreto es que el queso nunca hierva, porque se volvería granuloso.
1. En los 50 g de mantequilla, pocha 1 cebolla picada fina y los 100 g de zanahoria rallada.
2. Espolvorea las 3 cucharadas de harina de trigo y tuéstala 1-2 minutos sin dejar de remover.
3. Vierte los 600 ml de leche, removiendo para que no queden grumos, y caliéntalo hasta que hierva.
4. Añade los 500 g de brócoli separado en ramilletes pequeños y cuécelo 12–15 minutos.
5. Tritura la mitad de la sopa con la batidora de mano: deben quedar también trozos de brócoli.
6. Retírala del fuego e incorpora los 200 g de cheddar rallado y los 100 ml de nata. Salpimienta (1 cucharadita de sal, 1 pizca de pimienta negra).
Consejo: No hiervas NUNCA el queso: incorpóralo fuera del fuego; si no, se cortará y quedará granuloso.
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