1. Pon el redaño de cerdo 10 minutos en agua tibia con un poco de vinagre para que se ablande; luego extiéndelo con cuidado y sécalo con papel.
2. Pica muy fina la cebolla (o rállala y exprime su líquido) y pica el perejil y la menta.
3. Trabaja bien la carne picada con la cebolla, las hierbas, una pizca de canela, sal y pimienta; fríe una cucharadita en una sartén pequeña, pruébala y, si hace falta, rectifica.
4. Corta el redaño en cuadrados de unos 12×12 cm; pon en cada uno una albóndiga alargada de unos 60 g y envuélvela bien, como un paquetito: saldrán unas 8 piezas.
5. Ásalas sobre brasas medias o en una plancha 15–18 minutos, dándoles la vuelta a menudo, hasta que la grasa del redaño se funda y las salchichitas estén doradas y crujientes por fuera y hechas por dentro.
6. Sírvelas con gajos de limón, en pan de pita con tomate, cebolla y perejil, o con talattouri.
Consejo: Si no encuentras redaño, simplemente forma pequeños cilindros con la masa y ásalos untados con un poco de aceite: no tendrán la «piel» crujiente, pero el sabor es igual de bueno.
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