1. Limpia las setas (no las laves, solo pásales un pincel o un papel húmedo) y corta las grandes en trozos del tamaño de un bocado. Pela las gambas.
2. Corta el ajo en láminas finas y la cebolleta en rodajas; mezcla los huevos con una pizca de sal, solo lo justo (sin batirlos hasta que hagan espuma).
3. En una sartén grande, calienta 2 cucharadas de aceite de oliva y saltea las setas a fuego fuerte 5–6 minutos, hasta que se evapore su jugo y se doren; salpimiéntalas.
4. Añade el ajo, la cebolleta y las gambas y saltéalo 1–2 minutos, hasta que las gambas estén rosadas.
5. Baja el fuego, añade el resto del aceite y el huevo y cuájalo 1–2 minutos, removiendo despacio y sin parar con una cuchara de madera, hasta que esté cremoso, tierno y todavía algo jugoso.
6. Sírvelo enseguida, con pan tostado.
Consejo: El revuelto español es mucho más tierno que los huevos revueltos habituales: retíralo del fuego antes de que cuaje del todo, porque la sartén lo sigue haciendo.
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