1. Limpia los rebozuelos con un pincel o un paño de cocina (enjuágalos rápidamente solo si tienen mucha arena) y parte por la mitad los más grandes; pica fina la chalota.
2. Saltea las setas en una sartén sin grasa a fuego medio 3–4 minutos, hasta que suelten su jugo y este se evapore.
3. Añade la mitad de la mantequilla y la chalota y saltéalo 3 minutos más, hasta que las setas tengan un bonito color dorado.
4. Vierte la nata y cuécelo 3–4 minutos, hasta que espese y quede cremoso; salpimiéntalo e incorpora el perejil picado.
5. Mientras tanto, dora las rebanadas de pan por los dos lados en el resto de la mantequilla.
6. Reparte con una cuchara las setas calientes sobre las tostadas y sírvelas enseguida.
Consejo: En Suecia, en agosto, familias enteras salen al bosque a recoger «kantareller», y con lo primero que recogen en la temporada siempre se prepara esta tostada. El secreto es saltearlas primero en la sartén sin grasa: así las setas no se cuecen, sino que se doran, y su sabor es mucho más intenso. En lugar de rebozuelos, también queda rica con setas de bosque o incluso con champiñones normales.
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