1. Limpia la parte blanca y verde clara de los puerros y lávalos bien (también la arena escondida entre las capas).
2. Cuécelos en agua ligeramente salada hirviendo unos 8–10 minutos, hasta que la punta de un cuchillo los atraviese fácilmente, pero sin que se deshagan.
3. Escurre los puerros cocidos, quítales con cuidado el exceso de agua apretándolos y deja que se enfríen.
4. Para la vinagreta, mezcla la mostaza de Dijon con el vinagre de vino blanco y salpimiéntala.
5. Añade el aceite de oliva en un hilo fino, removiendo, hasta obtener una emulsión espesa.
6. Coloca los puerros tibios o fríos en una fuente, riégalos con la vinagreta y sírvelos espolvoreados con perejil picado.
Consejo: Los poireaux vinaigrette son un sencillo clásico de bistró: lo esencial es cocer los puerros justo hasta que estén tiernos, sin pasarse, y empaparlos de vinagreta de mostaza aún tibios: así absorben mejor los sabores.
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