1. Pincha con un tenedor la piel de los contramuslos de pollo en varios puntos, para que no se encojan al cocinarlos, y sálalos ligeramente.
2. En un cuenco pequeño, mezcla la salsa de soja, el mirin, el sake, el azúcar y el jengibre rallado fino.
3. En una sartén grande, calienta el aceite y fríe los contramuslos con la piel hacia abajo a fuego medio 7–8 minutos, hasta que la piel esté crujiente y dorada.
4. Dales la vuelta y haz también el otro lado 4–5 minutos; retira con papel de cocina la mayor parte de la grasa que hayan soltado.
5. Vierte la salsa y cuécelo dándole la vuelta sin parar, hasta que espese y cubra la carne como un glaseado brillante.
6. Corta el pollo en tiras, riégalo con el glaseado que quede en la sartén y sírvelo con arroz cocido, espolvoreado con cebolleta en rodajas y semillas de sésamo.
Consejo: La palabra teriyaki se compone de «teri» (brillo) y «yaki» (asado): alude al brillo del glaseado. La salsa está en su punto cuando deja una capa fina y brillante en el dorso de la cuchara; si estuviera demasiado espesa, puedes aligerarla con una cucharada de agua.
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