1. En una sartén grande con tapa, dora en el aceite de oliva virgen extra el ajo en láminas finas y las escamas de chile a fuego bajo 1–2 minutos, hasta que desprendan aroma.
2. Añade los tomates pelados, aplastados con las manos, con su jugo, sálalo y cuécelo a fuego medio 15 minutos, hasta que espese un poco.
3. Con una cuchara, haz 8 huecos pequeños en la salsa y casca con cuidado un huevo en cada uno (es más fácil si primero lo cascas en una taza).
4. Sala ligeramente las claras y pon pimienta a las yemas, tapa la sartén y cuécelo a fuego bajo 6–8 minutos, hasta que las claras cuajen, pero las yemas sigan líquidas.
5. Mientras tanto, tuesta las rebanadas de pan.
6. Espolvoréalo con el perejil picado y sírvelo enseguida en la misma sartén, con las tostadas, para mojar la salsa con el pan.
Consejo: El «purgatorio» napolitano alude a la salsa roja y burbujeante; si quieres, puedes espolvorearlo con parmesano o pecorino rallado, y si te gustan las yemas más cuajadas, cuécelo 2–3 minutos más.
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