1. Prepara dos o tres espressos (unos 120 ml).
2. Disuelve enseguida el azúcar en el café caliente.
3. Llena hasta tres cuartos una coctelera (o un tarro de cristal que cierre bien) con cubitos de hielo.
4. Vierte encima el café azucarado y cierra bien la tapa.
5. Agítalo con fuerza 20–30 segundos, hasta que el café se enfríe por completo y se forme una espuma espesa y cremosa en la superficie.
6. Cuélalo, sin el hielo, en copas enfriadas previamente y sírvelo enseguida.
Consejo: Es el favorito de los bares italianos en verano; con almíbar en lugar de azúcar queda aún más sedoso, y si te gusta con más leche, echa un poco de leche fría en la copa.
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