1. Pon en remojo los garbanzos la víspera y cuécelos 60–90 minutos hasta que estén tiernos, o aclara 2 latas de conserva (reserva 100 ml del agua de cocción). Lava las espinacas.
2. En una sartén honda, dora en 4 cucharadas de aceite de oliva el pan en dados y los dientes de ajo pelados enteros 3–4 minutos; sácalos.
3. Machaca en el mortero (o en la picadora) el pan y el ajo con el comino, el pimentón ahumado y el vinagre de Jerez hasta obtener una pasta espesa.
4. En el resto del aceite, rehoga las espinacas por tandas 2–3 minutos y salpimiéntalas.
5. Añade los garbanzos, la pasta de pan y el agua de cocción reservada (o agua) y cuécelo todo junto 5–8 minutos, hasta que la salsa espese y quede cremosa.
6. Sírvelas calientes, con pan tostado: en Sevilla gustan tanto de tapa como de plato único.
Consejo: En lugar de espinacas frescas, también sirven 400 g de espinacas en hoja congeladas: descongélalas, escúrrelas bien y échalas a la sartén.
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